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Pese a practicar estilos de vida netamente diferenciados, tanto las personas activas como las que se mueven lo justo para sobrevivir comparten un tipo de problema muscular vinculado a un dolor con escasa respuesta a los fármacos analgésicos y antinflamatorios convencionales y que, sin embargo, responde muy bien a tratamientos mediante técnica de terapia fascial.

Son los trigger points, nódulos, puntos gatillo o como queramos llamarlos que tanta guerra nos dan.

Qué son

Atendiendo a la definición más académica (Travell y Simons, 1993), “…el punto gatillo muscular (PGM) es un punto altamente irritable de dolor exquisito en un nódulo de una banda tensa palpable de músculo esquelético“.

En el lenguaje que todos manejamos, se trata de un dolor espontáneo que surge cuando se toca una banda tensa de las fibras musculares muy localizada.

Pueden aparecer puntos gatillo en cualquier músculo del cuerpo, aunque existen zonas con mayor predisposición que otras. Siempre son dolorosos a la presión o palpación y, a veces, desencadenan dolor irradiado característico, disfunciones motoras e incluso reacciones vegetativas.

Se corresponden siempre con formaciones microscópicas en sitios de actividad eléctrica espontánea en la zona de la placa terminal causantes de muchas sintomatologías que la terapia miofascial puede aliviar.

Tipos de puntos gatillo

Dentro de los puntos gatillo, distinguimos:

  • Centrales o primarios: Localizados en la zona central de la fibra muscular y, por tanto, muy relacionado con las placas motoras en disfunción.
  • Satélites o secundarios: Los formados en respuesta a un punto gatillo central situado en un músculo cercano.
  • Insercionales: Situados en unión miotendinosa o en la inserción del músculo en el hueso.
  • Activos: Responsables de la queja de dolor por parte del paciente. Impiden la elongación total del músculo y, al ser comprimidos, provocan un dolor referido característico para cada músculo, junto con respuestas anatómicas y vegetativas.
  • Inactivos: Solo producen síntomas cuando son palpados.

Tratamientos desde la terapia miofascial

Por supuesto y como en todas las dolencias, el tratamiento que mejor funciona para evitar la aparición de puntos gatillo es el preventivo:

  • Mantener una postura correcta.
  • Estirar, al menos suavemente, todos los días.
  • Disfrutar de una vida como poco moderadamente activa.

La terapia miofascial aborda el tratamiento de los puntos gatillo mediante tres métodos: el método estiramiento y aerosol, la compresión isquémica manual y una punción seca o una inyección anestésica.

Si eres profesional de la fisioterapia y quieres conocer a fondo los métodos de diagnóstico y tratamiento de la terapia miofascial, contacta con nosotros.

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